La UCAM forma a futuros odontólogos para una atención infantil sin temor
Las prácticas clínicas en UCAM Dental Cartagena enseñan a los estudiantes a generar confianza en los niños y priorizar el trato humano para transformar la visita al dentista en una experiencia positiva
Para muchos niños, la primera visita al dentista va acompañada de miedo e inseguridad. Conscientes de ello, los alumnos del Grado en Odontología de la Universidad Católica San Antonio se forman para que ese primer contacto con la clínica dental sea cercano, tranquilo y adaptado a cada menor.
A través de prácticas con pacientes infantiles en la clínica universitaria UCAM Dental Cartagena, situada en la Alameda de San Antón, y dentro de la asignatura de Odontopediatría, los estudiantes aprenden a priorizar el trato humano y la empatía como parte esencial de la atención. Desde el primer momento, dedican tiempo a conocer al niño, explicarle de forma sencilla en qué va a ocurrir y familiarizarlo con el entorno antes de iniciar cualquier tratamiento. La primera cita incluye una exploración y un diagnóstico inicial, pero también un proceso de adaptación progresiva que permite reducir la ansiedad. Martina Triduo, profesora de Odontología Integrada Infantil en UCAM Dental Cartagena, subraya que “cada niño es distinto y el alumno debe aprender a adaptarse a su forma de ser, porque generar confianza es clave para el desarrollo de la sesión”.
Para lograrlo, la consulta se convierte en un espacio amable mediante música elegida por los propios niños, juegos, dibujos animados o globos. El refuerzo positivo también forma parte de la atención, con pequeños obsequios al finalizar la visita para que el menor se vaya con una sonrisa. Francesco Fiusco, estudiante del Grado en Odontología en el Campus de Cartagena, advierte de que “una mala experiencia en la infancia puede condicionar la relación del paciente con el dentista durante toda su vida”.
A lo largo de las prácticas, y siempre bajo la supervisión del profesorado especializado, los estudiantes realizan tratamientos propios de la odontopediatría, como higienes u obturaciones, aprendiendo a priorizar el bienestar emocional del niño como parte esencial del proceso clínico.