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Situación de los adolescentes: menos ejercicio, más pantallas y peor salud mental

La UCAM participa en el estudio nacional PASOS, de la Fundación Gasol, sobre los cambios en los hábitos saludables durante la adolescencia

El uso de pantallas en menores ha aumentado en más de 11 horas semanales en los últimos años

La Universidad Católica de Murcia, a través de su Centro de Investigación en Alto Rendimiento Deportivo (CIARD-UCAM), liderado por el Catedrático en Educación Física y Deportiva, Pedro Emilio Alcaraz, ha participado en el estudio longitudinal PASOS 2022‑2025, coordinado por la Fundación Gasol, que analiza la evolución del estado ponderal y los estilos de vida de la población española de entre 8 y 16 años.

El consorcio PASOS ha contado con 14 centros de investigación de referencia en España, abarcando áreas como la salud pública, educación física, medicina del deporte o nutrición. En este contexto, la UCAM ha sido responsable de liderar el seguimiento en la zona del levante (Región de Murcia, Alicante y Albacete), reafirmando su compromiso con la investigación científica aplicada al bienestar infantil y juvenil.

El estudio, que hace seguimiento a una cohorte de más de 700 menores durante 3,6 años, ha detectado un alarmante descenso de la actividad física moderada-vigorosa (−18 minutos diarios), un fuerte incremento del tiempo de uso de pantallas (+11,3 horas semanales) y un aumento notable del malestar psicológico (+17,3 puntos porcentuales), especialmente durante el paso de la infancia a la adolescencia.

Otro dato relevante es el descenso en la adherencia a la dieta mediterránea y la reducción del sueño adecuado durante los fines de semana, que cae en más de 18 puntos porcentuales. Además, el estudio subraya la importancia del coeficiente cintura/talla como mejor indicador que el IMC infantil para evaluar riesgos cardiometabólicos y hábitos de vida poco saludables.

Entre las recomendaciones del informe destacan la necesidad de políticas públicas integradas que promuevan entornos saludables en centros escolares y barrios con menor nivel socioeconómico, así como la actualización de los sistemas de vigilancia epidemiológica para incorporar nuevos indicadores menos estigmatizantes.