Javier Belda

14 Mayo 2019
Observatorio Internacional de la Familia

Presentación del Observatorio Internacional de la Familia en la Sala Stampa del Vaticano

 

En ocasiones la Iglesia -como bien ha destacado el Papa Francisco en la exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia- ha adoptado una actitud retórica hacia la familia que, si bien suponía denunciar los males de la sociedad en relación a la misma, corría el riesgo de proponer meras soluciones teóricas y abstractas de difícil aplicación práctica.

Así, la excesiva insistencia en la dimensión doctrinal, teórica y moral de la familia parecía haber alejando a la Iglesia de la sociedad, pues si bien la lacra del individualismo salvaje era un peligro, otros problemas, acaso más urgentes que teóricos, la rodeaban, tales como el estrés, las dificultades de carácter económico, educativo y social, la insuficiencia de las políticas familiares adoptadas por algunos gobiernos, la falta de una vivienda digna, los fenómenos migratorios, los derechos de la mujer...

La Iglesia, sin embargo, no ha permanecido quieta ante esta aparente separación, ni ante la urgencia de los problemas reales, que junto al cambio de circunstancias, podía interpretarse como una ausencia de respuestas. Así, junto a una llamada a la autentica ecología humana, y a no olvidar la dimensión personal y relacional del creado, se promovió, en el año 2018 una nueva institución -el Observatorio Internacional de la Familia, puesta en práctica del mandato de Papa Francisco- que buscase invertir el método de acercamiento a la familia: si en el pasado el punto de vista procedía de arriba hacia abajo, imponiendo elecciones teóricas aparentemente alejadas de los problemas de la sociedad, ahora se partiría desde abajo, pretendiendo, con espíritu de humildad y realismo, “observar” la familia de hoy, con todas sus luces y sombras.

Para ello, desde el punto de vista metodológico, ya la definición de “observatorio internacional de la familia” supone delimitar el objetivo perseguido, que se fundamenta en el análisis de la familia en su cruda realidad, observándola sin prejuicios culturales e ideológicos.

Lógicamente, la iniciativa nace del mismo corazón de la Iglesia, que no renuncia a su identidad católica, pero que busca, para responder a los peligros que acechan a la familia, entender primero cuáles son las necesidades, aspiraciones y dificultades a las que se enfrenta, para poder entonces proponer una respuesta razonada y responsable.

Para obtener tal fin, un instrumento esencial es establecer un diálogo objetivo con las familias como destinatarios privilegiados del observatorio, pero no olvidar al mismo tiempo a los gobiernos civiles y estudiosos de cualquier sector disciplinar conectado con la familia, para dar una respuesta global a una problemática global.

Precisamente por esto, conscientes de la necesidad de asumir un método de trabajo diversificado y, sobre todo, interdisciplinar, el Observatorio se ha constituido sobre tres entidades diferentes que representan tales aspectos: en primer lugar, el instituto Juan Pablo II de Roma, expresión de la renovada actitud promovida por el Papa Francisco hacia la familia; en segundo lugar, la Universidad Católica de Murcia, la estructura material del Observatorio -de hecho, es la sede oficial del Mismo- que ejerce la dirección de la red de relaciones internacionales con las instituciones de investigación, así como la gestión y la coordinación del proyecto internacional; y, finalmente, el Centro Internacional de Estudios sobre la Familia (CISF), entidad especializada en la recopilación de datos que permiten fotografiar la situación actual de la familia y de sugerir estrategias futuras.

La validez del proyecto de estudio ha sido confirmada por la adhesión de 25 prestigiosos centros de investigación de cuatro continentes, que han puesto a disposición sus competencias específicas y su capacidad de lectura y comprensión de los datos relativos al área geográfica a la que pertenecen.

Los primeros frutos de esta investigación serán difundidos públicamente en mayo del 2020, cuando vea la luz el primer  informe sobre “familia y pobreza relacional: recursos y fragilidades, oportunidades y desafíos en las familias y en la sociedad”. Esperemos que sea útil para que todas instituciones, independientemente de su procedencia o ideología, que la familia es, en palabras de Cicerón: “principium urbis et quasi seminarium rei publicae".

 

Dr. D. Javier Belda Iniesta

Decano de la Facultad de CC. Humanas, Canónicas y Religiosas de la Universidad Católica de Murcia