Cátedra de Arte y Arquitectura (MUHER)

Saludo de los Directores

Tenemos el placer de presetar y dirigir la Cátedra Internacional MUHER Art-Quitectura que se enmarca dentro de la excepcional oferta y labor en materia docente y de investigación que lleva a cabo la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM).
Pretendemos que sea un referente y un verdadero foro de encuentro y formación para estudiantes e investigadores en el campo del arte y la arquitectura.
Impulsaremos proyectos internacionales en el ámbito del arte, la cultura, la arquitectura, el diseño… en definitiva las ramas de naturaleza creativa. Ese es el espíritu que inspira esta cátedra, sus objetivos y su visión. 

Introducción

La Cátedra Internacional MUHER ART-QUITECTURA, nace como plataforma académica desde un compromiso con la cultura. 
A través de la vinculación de la Universidad Católica de Murcia y los artistas internacionales MUHER, Manuel Herrera y Francisca Muñoz, surge el reconocimiento de esta Cátedra Internacional para la formación en las disciplinas vinculadas al arte y la arquitectura en niveles de grado, postgrado y doctorado.
Se brindan a los estudiantes los complementos de apoyo y formación necesarios para impulsar la realización de prácticas  seminarios, coloquios o talleres en temas relativos a los contenidos de esta cátedra.
Además, se trazarán proyectos internacionales en materias de gestión cultural, arquitectónica, cuestiones de diseño, patrimonio, paisajismo y domótica; así como de promoción cultural y demás disciplinas vinculadas a la creatividad y al diseño.

Estudio MUHER

MUHER, apócope de Francisca Muñoz y Manuel Herrera, pseudónimo usado por esta pareja de artistas que comenzó en el madrileño barrio de Malasaña a principios de los años 80, tras conocerse en un Taller de Dibujo. Artistas polifacéticos, incansables estudiosos del arte, empezaron a desarrollar su trabajo conjunto en un espacio diáfano que todavía conservan en la Calle Palma, donde Pedro Almodóvar grabó una de las películas que le impulsaron a la fama.
Ambos estudiaban otras disciplinas como la Arquitectura (donde han logrado una trayectoria jalonada de éxitos), la Fotografía, la Escultura, o la Publicidad. Expusieron ya en sus inicios en lugares tan emblemáticos como la Galería de arte Moriarty, el Pentagrama, la Plaza del 2 de Mayo, o la Vía Láctea. Ya entonces congregaban a artistas de todas las índoles que deseaban disfrutar de los proyectos que llevaban en marcha, idear nuevas técnicas pictóricas, o simplemente charlar de nuevas expectativas artísticas.
Pronto surgirá la necesidad de que su paleta de colores se contagie de nuevas ideas que trasladar al lienzo. Por ello, en el verano del 83 se inicia un periplo viajero por las siete Islas Canarias. Esta vitalista experiencia les sumergió en una dinámica que marcará el motor de su obra: los viajes. Cada viaje realizado sirve para que sus experiencias sean el tema principal de sus cuadros. Es un punto de inflexión en su carrera como artistas, pues sus obras pictóricas ya se conciben desde su génesis como la de un solo artista con dos almas: MUHER, esa pareja de artistas que buscan el impacto visual a través de la luz del color. En 1984 ganaron el Premio Nacional de Collage Scotch 3M y que supuso una llamada de atención a grandes instituciones como Iberia y el Ministerio de Emigración, instituciones que les brindaron la oportunidad de exponer con motivo del 5º Centenario del Descubrimiento de América en el Instituto de Cultura Hispánica en la República Dominicana.
En ese imparable quehacer, la Asociación de Empresarios Japoneses en España – SUYOKAY – estuvo tan interesada en sus trabajos que les concedió una beca para viajar al país nipón. Tras tres meses de recorrido por Japón, regresaron a España para presentar en Madrid una exposición que acercaba el arte y la cultura del país naciente a los europeos: «Impresiones de Japón». MUHER necesitaba buscar el ambiente que más les enriqueciera como artistas. Por ello aumentó la frecuencia de sus viajes y escapadas a países desconocidos — Indonesia, Alemania, Venezuela, Estados Unidos— siendo lo que más despertaba el interés de ambos, investigar y conocer esas culturas. Y si hay un elemento referente en la obra de todo artista, la palmera es lo que más representa a MUHER. Tanto que en el 2000 decidieron rodearse literalmente de naturaleza. Lo hicieron en plena huerta mediterránea, donde adquirieron una granja con un terreno de 8000 metros cuadrados, en cuya cumbre se ubica su casa-estudio. Sus paredes de cristal dejan contemplar un paraje natural protegido repleto de palmeras y con la Sierra Espuña dominando el paisaje que tanto les inspira en la actualidad.
En esta envidiable ubicación cohabita su estudio creativo. Allí trabajan al unísono rodeados de bocetos, pinturas, lienzos y una amplia biblioteca sobre tratados de pintura, arquitectura, catálogos dedicados a sus exposiciones y un sinfín de proyectos en marcha, donde la naturaleza y la luz inspira el color de sus obras.

 

Comité