Símbolo Popular
Las celebraciones litúrgicas y procesionales en las fiestas de Mayo y Septiembre, revisten una gran brillantez. Las procesiones se destacan por la seriedad que impone la Vera Cruz por las calles; la devoción también se manifiesta en la visita a las casas de los enfermos y
en las misas celebrativas de fiesta.
La fuerza carismática de la Cruz se manifiesta también en los actos jubilares y en las visitas que periódicamente realiza a todas las parroquias de los campos del término municipal.
Las bendiciones de la Cruz son también una expresión del sentido devocional y de su proyección en contacto con el entorno y la naturaleza. A lo largo de casi ocho siglos de historia ha nacido un rico y extenso ritual cuyo desarrollo constituye la esencia de las fiestas actuales. De los diez ritos existentes, los más importantes son los baños de la Reliquia en el agua y en el vino y las bendiciones de las flores, de los campos y de la naturaleza.
La fuerza del símbolo ha convertido a la Cruz en signo de identidad para la comunidad local y ha aglutinado en torno a sí los diversos aspectos
históricos, simbólicos, culturales y sociológicos, precisamente por su valor de mensaje religioso.
Desprovisto de éste, no hubiese representado lo que de hecho ha sido y sigue siendo; sería un signo representativo, pero sin fuerza que le confiere su condición de recuerdo, vivencia cristiana y relación de fe con el misterio de la redención de Cristo.
Texto: D. Pedro Ballester Lorca – Capellán de la Basílica-Santuario de la Stma. y Vera Cruz de Caravaca





