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D. Santiago Ramón y Cajal
y Alcantarilla
por Andrés Martínez-Almagro *
   

Retrato de Santiago Ramón y Cajal, firmado por Novella.
Técnica: sanguina. [Se puede ampliar el tamaño pulsando sobre la imagen.]
Por cortesía de Andrés Martínez-Almagro, se hace público por primera vez este retrato
en la web de las Humanidades

     Posiblemente, la tercera edición de Charlas de Café la preparó don Santiago en Alcantarilla, en la casa de su hija Fe y de su marido don Tomás Pérez de Tudela, en Cuesta Hermosa, en la que, con cierta frecuencia, pasaba “largas temporadas”.

     La presencia de tan insigne personaje en Alcantarilla provocó el lógico revuelo, tanto entre las autoridades, como entre la población en general. El día 14 de mayo de 1922, don Elías Artero presentó al pleno del Ayuntamiento la propuesta para dar el nombre del Nóbel aragonés a una calle importante de la localidad. Se aprobó por unanimidad y se eligió la calle que une la entrada a la villa desde Murcia, donde estaba el Fielato, con la estación de ferrocarril. Don Santiago agradeció el gesto y escribió una carta al Sr. alcalde, don Pedro Cascales Vivancos, el día 22 de junio del mismo año.

     En septiembre de 1922, don Santiago acudió con su esposa al Círculo Industrial de Alcantarilla, puesto que había aceptado el nombramiento de Presidente de Honor de la Institución (cuya propuesta se le había ofrecido meses antes). Los gastos en concepto de gratificación e invitación ascendieron a 157,25 pesetas y un retrato para la biblioteca costó 14 pesetas.

     El 22 de enero de 1923 la Corporación Municipal en pleno fue a saludarle comentándose con qué humor iba a recibirles don Santiago, pues era sabido lo poco dado que era a felicitaciones, banquetes y homenajes. Años después comentaría:

Conocí este infortunio cuando historiadores e intelectuales, políticos y hombres públicos comenzaron a utilizar mi nombre a modo de mágico fetiche, trayéndome y llevándome como el cuerpo de San Isidro. Me sigue incomodando ver bautizadas con mi nombre calles en villas y villorrios, chocolates, anisetes y aún repugnantes pócimas rotuladas con mi apellido. Supongo que ése es el precio que la víctima debe pagar por la honra que le ofrecen sus compatriotas. Y es que en España, para salir con bien de los obsequios y agasajos de amigos y admiradores hay que tener corazón de acero, piel de elefante y estómago de buitre.

     El contacto con la realidad de Murcia afianzó aún más en don Santiago su preocupación por la cultura, el desarrollo y la unidad entre los pueblos de España. Ya en el discurso con motivo de su jubilación, el primero de mayo de 1922, afirmaba:

Urge, en efecto, si queremos incorporarnos a los pueblos civilizados, cultivar intensamente los yermos de nuestra tierra y de nuestro cerebro, salvando para la prosperidad y enaltecimiento patrios todos los ríos que se pierden en el mar y todos los talentos que se pierden en la ignorancia.

     Sus profundas convicciones quedan bien manifiestas en los tres testamentos que redactó en los años 1903, 1927 y 1931. En los dos últimos puede leerse:

Que mi entierro sea puramente civil y que la ceremonia se celebre sin ninguna clase de pompa ni aparato. Mis restos descansarán en la fosa común, satisfecho de diluirme en esta amada tierra de España, confundido entre los más humildes conciudadanos.

     En el testamento de 1927 se establece una Fundación de Premios para los alumnos de las Facultades de Medicina de Valencia, Barcelona, Zaragoza y Madrid. Pero su apasionado rechazo a los regionalismos y nacionalismos le hace suprimir, en el testamento definitivo de 1931, las ayudas a las Facultades de Barcelona y Valencia.

     El 23 de agosto de 1930 fallece Dª Silveria Fañanás y García y el Círculo Industrial de Alcantarilla hace llegar a don Santiago sus condolencias por tan luctuoso acontecimiento. La respuesta de nuestro personaje no se hizo esperar. En una tarjeta extraordinariamente sencilla con su nombre, profesión y domicilio en letra gótica y un breve texto impreso con máquina de escribir puede leerse:

     Agradecidos de todo corazón por su sentido pésame. Santiago Ramón y Cajal. Catedrático. Alfonso XII, 62.

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Andrés Martínez-Almagro Andreo es doctor en Medicina y catedrático de Anatomía humana en la Universidad Católica de Murcia. En la actualidad prepara la edición electrónica de la obra de Juan José Barcia Onomatologia anatomica nova. Bajo su dirección, el libro de Barcia – del que Laín Entrago afirmó que “no tiene par en la bibliografía universal” – será editado por Morphos y aparecerá en 2007, con el título Terminología anatómica. Tanto los “Trazos de Don Santiago” como la reproducción del retrato inédito de Ramón y Cajal realizado por Novella han sido facilitados por el profesor Martínez-Almagro. La Unidad Central de Humanidades le agradece muy cordialmente su amable colaboración en el homenaje al Nóbel aragonés.