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Valores

Fotolia_516182_L.jpgQuerido Alumno, podríamos tratar este tema de los valores desde diversas perspectivas, darte unas definiciones, hacer un análisis sociológico de qué valores mueven a los jóvenes de hoy o exponerte minuciosamente qué valores querríamos transmitirte nosotros, como Universidad Católica. Sin embargo, en esta breve carta sólo pretendemos abrir un espacio en el que dejes aflorar las preguntas que han acompañado siempre a todo  hombre y mujer a lo largo de la historia ¿quién soy yo?, ¿cuál es el sentido de la existencia humana?...

Es desde este planteamiento existencial desde donde vamos a hablar de Valores que son mas que conceptos, son la entraña de nuestra vida, el entramado en el cual nos vamos construyendo como personas.

La vida que recibimos cada día como don, conforme crecemos se va convirtiendo en tarea, la tarea central de nuestra existencia:

 

SER HOMBRES Y MUJERES QUE VIVAN EN PLENITUD

 

Esta tarea se realiza en el tiempo y se va ajustando a las circunstancias concretas de cada uno convirtiendo así toda la vida en un proceso de maduración hacia esa plenitud, que tiene connotaciones y características distintas en cada etapa de la vida.

Como dice un místico de nuestro tiempo “en cada ciclo vital hay un cometido diverso que realizar, un modo específico de ser, de servir y de amar”.

¡ Hazte algunas preguntas con nosotros !

 

¿Quién soy yo? Y ¿Quién eres tu?

Estas y otras preguntas reaparecen en nuestra vida cada cierto tiempo. Parecían resueltas en un determinado momento, pero cuando llega un ensanchamiento de mi persona en este camino de madurez, cuando profundizo en el conocimiento de mi mismo y voy entablando relaciones, todos nos volvemos a hacer las mismas preguntas sobre la vida, la muerte, el amor, la familia, la amistad…

Frente a estos planteamientos no pretendemos darte respuestas cerradas ni soluciones fáciles sino acompañarte en tu búsqueda de la verdad y abrirte pequeñas rendijas por las que se filtre un poco de luz.

Será en las entrevistas personales y mediante el compartir lo cotidiano el modo en que éste acompañamiento será real (efectivo) pero…sólo si tú quieres.

Al preguntarme quién soy yo, lo primero que debería aflorar en mi es el Agradecimiento: Yo no me he dado la vida a mi mismo, yo no puedo empezar a ser si otro no me deja ser en él, es mediante el acto de generosidad de mis padres que yo puedo llegar a existir. Después son sus ideas y sus valores las que me han ido haciendo ser, me han ido formando. Aunque yo más adelante no esté de acuerdo con ellos o con sus ideas, es gracias a ellos y pasando por ellos el único modo de llegar a ser yo mismo.

Pero ¿te basta con existir? No, ni a ti ni a nadie pues todos necesitamos ser confirmados en nuestro ser por el amor, necesitamos sentirnos amados para crecer y necesitamos amar para ser persona en plenitud. Por eso la medida de quién soy yo me la da mi relación con el otro: ¿quién es el otro para mi?, ¿soy capaz de amar?, ¿de querer al otro por sí mismo?.

Tú, ¿quién eres tú?. Debería vivir y demostrarte que tù para mi eres más que lo tuyo, que soy consciente de que eres mucho más de lo que yo puedo percibir de ti, más que tus virtudes y más que tus defectos. Debería demostrarte y hacerte saber que es bonito que existas y que seas tú, no que tengas dinero, belleza…, no tu carácter o tu inteligencia…, TU.

De este considerar al otro por sí mismo, y no por los atributos que lo perfeccionan o no, surge de manera espontánea el reconocimiento de la dignidad de todo hombre y mujer sano o enfermo, joven o adulto, en el útero de la madre o al final de sus días y con sus capacidades mermadas. Otras preguntas que te ayudarán a saber quien eres son: ¿qué deseas?, ¿qué buscas en la vida?, ¿Qué amas?, pues como decía San Agustín “Cada hombre es lo que ama”.

Toda persona, aunque sea débil, anhela cosas. Es importante tener grandes y nobles deseos que nos motiven en la vida y nos impulsen hacia el verdadero ser de las cosas; los deseos nobles nos ayudan a penetrar en el misterio del ser, nos ayudan a no quedarnos  en la superficie, en el brillo o la imagen sino llegar hasta el fondo de las cosas y de las situaciones.

El criterio de madurez es precisamente la madurez en lo real. Dependiendo de cómo entendamos Fotolia_296569_L.jpglos núcleos de nuestra existencia así será el criterio de nuestra acción. Esta comprensión de nosotros mismos, de los otros y de lo que vivimos determinará el modo en que nos rijamos en la vida y el sentido que demos a las cosas. En esta etapa universitaria te invito a que comiences a tener grandes deseos, te invito a que seas no sólo una persona que sabe cosas sino una persona sabia. No te quedes en el saber, ¡Busca la sabiduría!

La Sabiduría es la sensatez de corazón, es acoplar la personalidad propia con el saber, es asimilar, es adquirir una “forma mentis”, ir dejando que el pensamiento tome cuerpo en ti. De lo contrario puede que ocurra lo que decía José Ortega y Gasset: “Por debajo de la cultura recibida pero no auténticamente asimilada quedará intacto el hombre, es decir, quedará inculto

El estudio sistemático es muy importante. En un mundo saturado de opiniones necesitamos contenidos pues es mediante los contenidos como se organiza nuestra inteligencia y nuestra afectividad. El estudio genera en nosotros estructuras en las cuales crecer y desarrollarnos como personas. La Universidad no sólo debe formar expertos sino personas que se admiran, que se hacen preguntas: buscadores incansables de la verdad.

Las disposiciones necesarias para descubrir la Verdad son la humildad y la bondad.

La Humildad es una forma de funcionar sabiamente en la vida, es, en palabras de Santa Teresa, “Andar en verdad delante de la verdad”, es:

  • Conocer a Dios como fuente de toda vida, del que procede todo Bien, toda Verdad y todo Amor.
  • Conocerme a mi, reconocerme criatura. El ser me ha sido dado y con él todas las cosas.
  • Conocer al otro, reconocer su Dignidad, su Bondad, su Verdad, su Belleza. El otro: mi hermano.

Y si buscas la verdad… “¡La verdad os hará libres!

El descubrimiento de la verdad nos conduce a la libertad y se convierte para cada uno en camino de maduración. La verdad es digna de ser amada, es hermosa y atrayente y el uso coherente de nuestra libertad nos lleva a comprometernos con ella y a ser fieles a este compromiso aunque conlleve renuncia, exigencia e incluso sufrimiento.

En definitiva, la madurez es ser capaz de proyectarse al futuro desde el AMOR, de comprometerse con LIBERTAD para llevar a cabo este proyecto y de mantener ese compromiso con FIDELIDAD.

Si quieres, en tu tutor tienes un apoyo, un compañero para el camino que ahora comienzas. Cada uno debe realizar su propio camino, su proceso, su búsqueda. También TÚ, como todo hombre y toda mujer, te preguntas y te seguirás preguntando más allá de toda pregunta y más allá de toda respuesta que encuentres.


En definitiva, la madurez es ser capaz de proyectarse al futuro desde el AMOR, de comprometerse con LIBERTAD para llevar a cabo este proyecto y de mantener ese compromiso con FIDELIDAD.

Si quieres, en tu tutor tienes un apoyo, un compañero para el camino que ahora comienzas. Cada uno debe realizar su propio camino, su proceso, su búsqueda.

También , como todo hombre y toda mujer, te preguntas y te seguirás preguntando más allá de toda pregunta y más allá de toda respuesta que encuentres.

No pierdas de vista que en toda búsqueda de la verdad, en todo empeño por alcanzar la belleza, en todo deseo de libertad y de justicia hay implícita una búsqueda de Dios que es lo definitivo de todo lo que el hombre busca. Dios es la plenitud que el hombre ansía,  la perfección que persigue y el amor que anhela. San Agustín nos lo iluminó en sus Confesiones:

“PORQUE NOS HICISTE, SEÑOR, PARA TI Y NUESTRO CORAZÓN ESTARÁ INQUIETO HASTA Fotolia_246786_XL.jpgQUE DESCANSE EN TI”.

Esperando poder hablar contigo sobre estas y muchas otras cosas me despido.¡Hasta que tú quieras!.
Tu Tutor.

 

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