Cuestiones Básicas de Vital Importancia
Si quieres estar sano, sentirte bien, rendir académicamente… es necesario que adquieras cuanto antes buenos hábitos: atente a un orden de vida, aliméntate correctamente, duerme las horas necesarias y evita el sedentarismo realizando alguna actividad física.
Aunque todos conocemos la importancia de estas cuestiones sin embargo nos olvidamos con frecuencia de las mismas y adquirimos con facilidad hábitos que no nos benefician. Como tutores, queremos repasar contigo conductas muy frecuentes en alumnos universitarios pero que son poco beneficiosas, o incluso perjudiciales, y ayudarte a adquirir hábitos de vida saludables.
Hablemos de la alimentación
Cuando comienzas en la Universidad, uno de los muchos cambios que puedes experimentar es el de la alimentación, sobre todo, si vives sólo o en un piso con otros compañeros.
Ahora eres tú el que decides qué, cuándo y dónde comer... ¡¡¡Qué bien!!!. Pero, ¿qué ocurre? que la falta de tiempo o de dinero, la poca costumbre, la comodidad, el no saber cocinar o la falta de información te puede llevar a adoptar ciertas costumbres contraprudecentes: no desayunar, no respetar las cuatro comidas diarias, saltarte comidas sustituyéndolas por patatas fritas, dulces, galletas o refrescos, abusar de la comida rápida y de los bocadillos, tomar en exceso bebidas estimulantes (café, te, cola). Todos estos hábitos, además de perjudicar tu salud, van a influir negativamente en tu rendimiento académico al no aportar a tu cerebro los nutrientes necesarios para mantener actividades mentales complejas de atención, concentración, análisis y aprendizaje.
Por ejemplo, cuando no desayunas, no das a tu cerebro el “combustible” necesario para que funcione y tiene que utilizar la energía (glucosa) almacenada, lo que ocasiona fatiga y agotamiento mental, es decir, tendrás dificultad para atender, para concentrarte, tu fuerza muscular será menor y disminuirá en general tu capacidad de rendimiento. Cuando no respetas las cuatro comidas diarias y las saltas o sustituyes por refrescos o “tentempiés”, al no tener un nivel de glucosa constante en tu sangre, tu cerebro funciona con más dificultad y te sentirás más cansado y somnoliento. Si tu alimentación no es variada y sana, tendrás carencia de determinados nutrientes (vitaminas, minerales, oligoelementos) y exceso de otros (grasas, azucares refinados) lo que perjudicará tu salud e influirá negativamente en tu rendimiento intelectual.
Como tutores te aconsejamos que sigas unas pautas sencillas en tu alimentación si quieres conseguir un pleno rendimiento académico y mantenerte sano:
- Alimenta tu cerebro desayunando correctamente. El desayuno es una de las comidas más importantes en la que se deben consumir el 25% de las calorías recomendadas por día. Es importante que contenga proteínas (leche, yogurt, queso) y más hidratos de carbono complejos (cereales, pan…) que simples (frutas)
- Organízate de modo que puedas cumplir con las cuatro o cinco comidas diarias. La organización es una de las principales claves para que puedas afrontar con éxito esta nueva vida que inicias y de la que eres el principal responsable. Mantén dentro de lo posible un horario fijo para las comidas lo mismo que lo tienes para ir a clase o estudiar. También es importante que te organices en tus compras (haz una compra general a la semana para no perder tiempo cada día).
Come sano:
- Tu alimentación debe ser equilibrada y variada. Debes comer cada día de todos los grupos de alimentos ya que ninguno de ellos cubre por sí solo tus necesidades dietéticas.
- La mitad de las calorías diarias que consumes deben provenir de cereales o carbohidratos como pan, pasta, patatas, arroz, legumbres…
- Consume todos los días productos lácteos (leche, queso, yogurt).
- Las frutas y verduras no pueden faltar en tu dieta (tres frutas al día y dos platos de verduras).
- La proteínas son indispensables en tu alimentación: carne, pescado, huevos (come de cada uno de ellos tres o cuatro veces por semana).
- No sustituyas de forma habitual las comidas por bocatas, hamburguesas, pizzas. Si lo haces que no sea más de una o dos veces por semana.
- Aprende maneras simples y saludables de preparar alimentos (hervir, asar, hornear, cocinar al microondas o a la plancha y evita las frituras)
- Bebe bastante agua y no abuses de refrescos gaseosos azucarados. Mejor es que tomes zumos de frutas o infusiones.
- No abuses de las comidas preparadas, conservas, frituras, embutidos, bacón o vísceras- No bebas ni tomes en exceso bebidas estimulantes (café, té, cola). En épocas de exámenes debes especialmente controlar su consumo ya que pueden dificultar tu concentración en los días previos y tu rendimiento en el momento en que te estás examinando. Durante la semana no consumas nada de alcohol ya que reduce de forma importante tu rendimiento. Los fines de semana tampoco deberías beber, pero si lo haces que sea muy moderadamente.
- En época de exámenes cuida especialmente tu alimentación. No la descuides y no hagas caso de “productos milagro” que anuncian en herbolarios y parafarmacias. Una dieta variada y equilibrada te aporta los nutrientes necesarios para las actividades mentales que tienes que realizar. En estas épocas es conveniente que hagas más comidas y de menos cantidad (para no tener digestiones pesadas) y, sobretodo, alimentos ricos en hidratos de carbono y proteínas que te aportan energía.
- No hagas dietas de adelgazamiento durante el curso ya que pueden repercutir en tu rendimiento académico. Si necesitas perder peso busca siempre la orientación de un nutricionista que te enseñe a comer sano y te ayude a programar un plan de alimentación que cubra tus requerimientos nutricionales, pero no se te ocurra seguir dietas milagrosas que encuentras en revistas o hacerlo por tu cuenta sin asesoramiento profesional. Como sabes, los trastornos de la conducta alimentaria (anorexia y bulimia) son cada vez más frecuentes en personas de tu edad y muchas veces comienzan de forma insidiosa y solapada con la adquisición de malos hábitos, hasta que llegan a convertirse en una peligrosa enfermedad con graves consecuencias para tu salud física y psíquica. No olvides que “tú eres más importante que tu peso o tu tamaño”.
- Por último, te aconsejamos que repases con frecuencia estas simples normas con el fin de que en caso de alejarte de ellas puedas poner remedio cuanto antes. Debes ser consciente de que tu salud depende en buena parte del tipo de alimentación que tengas, y no sólo tu salud actual sino la que tengas en el futuro. Los tutores estaremos contentos de ayudarte si tienes algún problema en esta parcela tan importante de tu vida. Cuenta con nosotros.
Descanso y ejercicio físico.
Para mantener tu salud física y psíquica y optimizar tu rendimiento académico no basta con que lleves una buena alimentación, es necesario también que disfrutes, que descanses las horas necesarias y que realices alguna actividad física.
El hecho de ser universitario no significa que toda tu vida se reduzca a estudiar. No, tu vida es mucho más rica por lo que debes aprender también a desconectar del trabajo, tener otros alicientes, disfrutar y descansar. Para ello es sumamente importante que planifiques bien tus actividades de modo que tengas tiempo suficiente para todo. El día tiene muchas horas y si te organizas verás como da para mucho.
Para empezar es fundamental que respetes las horas se sueño. Necesitas dormir como mínimo 7 u 8 horas por la noche para poder estar en condiciones de afrontar el día. Si no descansas las horas necesarias, el agotamiento físico y psicológico, te impedirá rendir académicamente Además, a la larga, tu salud física y psíquica se verá afectada por el acumulo de cansancio.
Cuando estudies es necesario también que hagas breves descansos para despejarte y poder rendir más. Muchos estudiantes no realizan estas breves paradas pensando que así aprovechan más el tiempo, pero ocurre justo lo contrario, ya que el cansancio reduce considerablemente el nivel de rendimiento pues disminuye la capacidad de reflexión, de concentración, de memoria y de consolidación del aprendizaje. Cada hora puedes realizar un breve descanso de cinco minutos. En estos descansos debes relajar tu mente y tu cuerpo cambiando de actividad y de postura pero no hagas actividades que te gusten especialmente ya que se te hará difícil volver a estudiar.
Con frecuencia, sobretodo en épocas de exámenes, tendrás la tentación de sacrificar horas de sueño para estudiar más y recuperar el tiempo perdido. Y para conseguir no dormirte, hasta puede que se te ocurra el disparate de tomar altas dosis de cafeína u otros estimulantes. Créenos cuando te decimos que no lo debes hacer, que ésta es una de las prácticas más contraproducentes para tu salud y para tu rendimiento académico. Estos estimulantes no aumentan tu capacidad de aprendizaje, ni tu memoria, sino que hacen que tú no sientas la fatiga. Tu cerebro y tu organismo siguen acumulando cansancio por lo que disminuirá tu atención y la retención de conocimientos. Más tarde, cuando se sature tu capacidad de resistencia, te sobrevendrá el agotamiento físico y psíquico. Este agotamiento puede sobrevenirte en cualquier momento: te puedes quedar “en blanco” o dormirte en el examen. Para evitar esta tentación es fundamental que tu estudio esté planificado durante todo el curso y no se limite sólo a las épocas de exámenes.
El practicar ejercicio físico de forma regular también te aportará grandes beneficios físicos y psíquicos. Tu vida como estudiante implica estar muchas horas al día sentado en la universidad o en casa, por lo que es necesario que dediques algún tiempo a realizar alguna actividad física. El hacer ejercicio te ayuda a relajar los músculos, activa tu circulación sanguínea y la irrigación cerebral, te ayuda a mantener el cuerpo ágil y fuerte y despeja tu mente. Además, debes saber que el ejercicio físico te ayuda también a combatir el estrés y es el mejor antídoto contra la depresión pues, cuando lo realizas, tu organismo segrega endorfinas, unas sustancias que aumentan tu tono vital y te producen sensación de bienestar.
En el Servicio de Deportes te puedes informar de lo que necesitas para formar parte de algún equipo de nuestra universidad, así como de los gimnasios con los que la UCAM ha firmado convenios para que resulten más económicos a sus alumnos. Pero el ejercicio físico no tiene por qué reducirse a ir a un gimnasio o a ser deportista, también puedes venir andando a la Universidad, salir a correr, ir a la piscina, echarte partidillos de fútbol con los amigos… Seguro que encuentras alguna actividad que te guste hacer de forma regular.

