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Colección: Cátedra de Psicogeriatria
Año de publicación: 2003
I.S.B.N.: 84-932989-4-8
pp.: 616
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Demetrio Barcia Salorio, Doctor en Medicina, catedrático
de Psiquiatría, miembro de la Academy of Sciences de New York
de la Adémie Européen de Sciences, des Arts et des Lettres
de París, especialista en neurología y en psiquiatría,
director del Hospital Psiquiátrico “Román Alberca”
(1975-1980) y Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital General
Universitario de Murcia (1980-2001), Presidente de la Sociedad Española
de Psiquiatría y de la Sociedad Española de Psicogeriatría,
autor de varios tratados de psiquiatría, de una veintena de monografías
médicas y de casi medio millar de artículos, es actualmente
catedrático emérito de Psicogeriatría de la Universidad
Católica San Antonio.
Psiquiatría y humanismo
En el momento actual las corrientes más
pujantes de la psiquiatría se decantan por el mero saber biológico:
encontrar en el cerebro humano las causas de la enfermedad es el reto
principal de esas corrientes en boga. El saber médico mira a
la patología si más, pero sólo será completo
si a los conocimientos fisiológicos y morfológicos se
le suman unos saberes propios de las llamadas “ciencias humanas”.
Analizar la enfermedad sino únicamente desde el punto de vista
patológico, sino teniendo también en cuenta teniendo también
en cuenta el sufrimiento y las limitaciones que ésta provoca
en la vida del que padece es la tarea de la antropología médica,
de una psiquiatría, en el caso de la enfermedad mental, que el
autor quiere humanista, porque no son ciencias humanas –ya sea
medicina, ya sea psiquiatría- las que tratan del hombre, como
objeto de estudio, sino las que tratan al hombre en su peculiaridad
diferencial.
La medicina y la psiquiatría, aunque
sean ramas independientes una de otra, en el sentido de que la psiquiatría
no es una especialidad de la medicina general, tienen sin embargo importantes
relaciones prácticas, porque no hay ninguna condición
patológica psiquiátrica que no tenga algún aspecto
médico y, por el contrario, y en mayor proporción, no
hay enfermedad que trate la medicina que no tenga algún contenido
psicológico y psiquiátrico.
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