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Cátedra de Ética, Política y Humanidades

 

La  actividad ética de una sociedad siempre constituye un límite a los excesos del poder y, por eso, la reacción que los Gobiernos muestran ante ella puede verse como un sistema de alerta temprana de las buenas o las malas intenciones del poder. La buena política es siempre una política ética. La mala política desprecia los límites éticos y los valores básicos.

Hablar de los valores en nuestra vida política es seguramente una de las tareas más necesarias en la España de hoy. Me parece claro que el debilitamiento de los valores centrales de la buena política se encuentra en el origen de muchos de nuestros actuales problemas.

Abordar la actualidad política desde la perspectiva de los valores constituye para muchos una excentricidad. Pero se equivocan. Es necesario defender los valores centrales de la buena política y hacerlo, como todo, con determinación y con rigor.  Porque el pluralismo no consiste en aceptar acríticamente cualquier sistema de ideas, sino en reconocer la dignidad esencial de quien las sostiene. Y esto vale para cristianos, musulmanes, judíos y cualesquiera otros, creyentes o no, que quieran formar parte de una sociedad abierta y disfrutar de su protección. El pluralismo no es un valor asociado al relativismo intelectual o moral,  sino un valor asociado a la condición absoluta de la dignidad de todas las personas independientemente de su credo.

La ética como criterio y guía de la buena política es, por tanto, fundamental para construir y preservar sociedades abiertas y prósperas, exigentes con sus instituciones y capaces de distinguir a los buenos gobiernos de los malos gobiernos.

Sin ella la jerarquía de principios políticos se invierte, los instrumentos de la política se convierten en los fines de la política, y los fines de la política pasan a ser meros instrumentos.

Una sociedad democrática segura de sí misma no renuncia a los valores sino que los alienta constantemente.  Ellos son la mejor garantía de su continuidad y la mayor amenaza para los malos gobiernos.

La política no sólo está hecha de valores y de ideas, pero cuando la política carece de valores degenera en corrupción, y cuando carece de ideas degenera en sectarismo.

La Cátedra de Ética, Política y Humanidades de la UCAM tiene por cometido, profundizar en las cuestiones esenciales de la política desde una perspectiva ética y humanística. Sin dogmatismos pero con rigor, con la dedicación y la seriedad que merecen las cosas importantes.

España padece las consecuencias de una vida política en la que los valores y la reflexión ética apenas se encuentran presentes. Ésta es una circunstancia que lastra nuestro progreso como sociedad y que debemos corregir.

Confío en que las actividades de esta cátedra ayudarán a ello.

José María Aznar López

Director de la Cátedra de Ética, Política y Humanidades. UCAM-FAES

Cátedra de Ética, Política y Humanidades