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El pontificado de Juan Pablo II: un himno a la vida

Cuarta jornada del Congreso Mundial en Homenaje a Juan Pablo II

“No es necesario creer en Dios para saber que la vida es un bien precioso”, según ha expresado en su intervención del presidente de la Academia Pontificia para la Vida, monseñor Rino Fisichella. Durante esta mañana, han tenido lugar diversas ponencias relacionadas, entre otras cuestiones, con Juan Pablo II y la familia, la vida, su impulso misionero, y la Virgen María en su Magisterio. Los actos han comenzado con una solemne Eucaristía presidida por el secretario de la Congregación para los Obispos, monseñor Manuel Monteiro.

El presidente de la Academia Pontificia para la Vida, monseñor Rino Fischella, ha disertado sobre ‘El Evangelio de la Vida en Juan Pablo II’. Para ello ha hecho referencia a la undécima encíclica del pontífice, la Evangelium Vitae (1995), mediante la que propuso un cambio cultural radical a propósito del tema de la vida humana. Según monseñor Fisichella “debemos recordar incansablemente que lo que verdaderamente cuenta es la vida que viene al mundo; una vida que desde el principio es definida humana”. Asimismo, ha incidido, a tenor de la encíclica de Juan Pablo II, en que “no es necesario creer en Dios para saber que la vida es un bien precioso; ser responsables de ella no es un privilegio de pocos, sino un imperativo ético que compromete a todos sin distinción”. El prelado ha destacado la gran labor educativa que inició y desarrolló Juan Pablo II a favor de la vida, con instrumentos concretos y puestos en práctica que perduran hoy: centros de métodos naturales de regulación de la fertilidad; consultorios matrimoniales y familiares; centros de ayuda a la vida y residencias para menores, entre otros muchos.

Por su parte, el presidente del Consejo Pontificio para la Familia, cardenal Ennio Antonelli, ha profundizado en ‘El papa misionero  y la misión de la Iglesia y la familia’. Monseñor Antonelli ha reseñado la creación por parte de Juan pablo II de dos importantes instituciones: el Consejo Pontificio para la Familia, y el Instituto Juan Pablo II para la Familia, ambas creadas en 1981. Por otra parte, ha hecho hincapié en “la novedad más llamativa del pontificado del papa Kojtyla: sus numerosísimos viajes o peregrinaciones, viajes apostólicos al servicio del Evangelio; peregrinaciones a iglesias particulares, como santuarios vivos de la presencia de Dios”. El cardenal Antonelli ha afirmado que Juan Pablo II “tenía una visión realista del mundo contemporáneo, con su grandeza y con sus miserias”. El propio Juan Pablo II decía: “Nuestra época, con la humanidad en movimiento y búsqueda, exige un nuevo impulso en la actividad misionera de la Iglesia. Los horizontes y las posibilidades de la misión se ensanchan, y nosotros los cristianos estamos llamados a la valentía apostólica”.

Para Juan Pablo II, según ha explicado monseñor Antonelli, “la familia pequeña iglesia (o iglesia doméstica), constituye una actuación de la Iglesia, específica y real”, y por tanto, “los cónyuges no sólo ‘reciben’ el amor de Cristo, llegando a ser comunidad salvada, llamados a ‘transmitir’ a los hermanos el amor de Cristo”.

El presidente del Consejo Pontifico Cor Unum, cardenal Paul Joseph Cordes, ha pronunciado la ponencia bajo el título ‘Juan Pablo II, un nuevo paradigma de la Doctrina Social de la Iglesia’. Monseñor Cordes señalado que “como papa, Juan Pablo II puso un fuerte acento en hacer comprender de nuevo datos teológicos de los problemas modernos decisivos en su Encíclica Sollicitidu rei socialis (1987)”. Según ha indicado el prelado “a juicio del Papa Wojtyla, se deben meditar las razones de la miseria que no son de naturaleza económica. Se dirige a la política y a las personas, responsables del desarrollo. Juan Pablo II lamenta repetidas veces el fracaso de las personas responsables”. Ante la miseria, “el Papa Kojtyla contrapone el llamamiento a la ‘conversión’, y cimienta la solución en la acción salvífica de Dios, capaz de transformar los ‘corazones de piedra’ en ‘corazones de carne’ según su propia promesa y a través de la acción de su Espíritu”.

Por otra parte, el arzobispo emérito de Pamplona y de Tudela, monseñor Fernando Sebastián, ha ofrecido una ponencia sobre ‘La Virgen María en el Magisterio de Juan Pablo II’. Para ello se ha centrado en la exposición sistemática de la doctrina mariana del pontífice en su encíclica Redemptoris Mater (1987). Monseñor Sebastián ha destacado cómo el papa Kojtyla desarrolla ampliamente las relaciones de María con la Iglesia en múltiples ocasiones. “En Redemptoris Mater y muchas de sus catequesis- ha explicado el prelado-Juan Pablo II muestra a María como modelo y como apoyo de la vida espiritual de las cristianos”.

 

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