Instituto Universitario de Innovación Alimentaria (IIA)

La industria alimentaria española está fragmentada, y muchas compañías tienen todavía un carácter regional o nacional y este enfoque ha venido manteniéndose históricamente porque el mercado alimentario español durante años estuvo protegido de la competencia internacional si bien desde nuestra entrada en la Unión Europea la situación ha cambiado y asistimos ahora a una fuerte competencia internacional lo que debe llevar, necesariamente, a un proceso de adaptación para responder a las nuevas condiciones.
No podemos competir como tradicionalmente pues desde que las barreras a la entrada de productos alimenticios fueron eliminadas por completo el mercado se ve expuesto a una competencia internacional feroz con precios de los productos agrícolas que nunca podremos alcanzar. De otro lado, la industria internacional ha experimentado una importante revolución tecnológica y biotecnológica, que han cambiado radicalmente el entorno de trabajo para las compañías alimentarias. Si sumamos a todo esto el interés creciente de los consumidores por la seguridad alimentaria y la alimentación saludable, nos damos cuenta de que el escenario para la industria alimentaria ha cambiado radicalmente desde mediados de los años noventa.
Ante esta nueva situación, algunas empresas han optado por definir la nueva situación como una base interesante para la producción de alimentos innovadores y la producción de productos de alto valor añadido al tiempo que otras han respondido con reducciones de costes, buscando economías de escala y de ajuste estructural, lo que ha provocado una fragmentación del mercado y un desafío continuo.
El futuro de la industria alimentaria no se entiende sin innovación y esta innovación debe nacer en las interfases entre las diferentes áreas del conocimiento científico y las distintas tecnologías y entre la investigación académica y las empresas comerciales, así como las interfases entre lo privado y lo público que conduzca a una integración de los conocimientos para producir nuevos productos, servicios y conceptos.
El sistema de innovación es una actividad de triple hélice. Por triple hélice expresamos la cooperación entre empresas, investigadores y sociedad buscando la integración del conocimiento entre nutrición, medicina, tecnología de alimentos, ingeniería, marketing e investigación sobre los consumidores y definiendo proyectos de interés común.
El ciclo de la innovación en el sector de la alimentación está dirigido por dos factores determinantes: por un lado tenemos la "tecnología de empuje" (technology-push) que implica una potente tecnología y una correcta transferencia de conocimientos de otros sectores, y por el otro, podemos encontrar el "efecto tirón de la demanda" (demand-pull effects), que depende de la aceptación que tienen los consumidores de los nuevos productos. Así, la capacidad de una empresa para transformar una adopción tecnológica en una verdadera innovación está muy condicionada por la respuesta efectiva de los mercados.


