Con
frecuencia las investigaciones en el campo de la salud se producen
exclusivamente con temáticas y metodologías muy especializadas en técnicas de
práctica sanitaria y biomedicina; pero la cada vez más clara relación entre los
modelos sanitarios y las diversas problemáticas sociales ha llevado a convertir
la formación socio-antropológica de los profesionales sanitarios en una
exigencia social además de profesional, científica y académica.
Todos los sistemas sanitarios en
los países europeos afrontan
problemáticas con grandes implicaciones sociales, que requieren un
abordaje de las dimensiones socioculturales del concepto de salud y enfermedad,
así como instrumentos conceptuales y metodológicos adecuados para gestionar los
retos que genera una sociedad en constante cambio (inmigración, marginación,
capas desprotegidas, violencia de género, modelos de familia, etc). La Ciencias Sociales,
y la Antropología
Social y Cultural a su cabeza, ponen a disposición de los
profesionales de la Salud
toda su experiencia científica y su bagaje de conocimientos para completar una
formación que ya es una exigencia social.
Por otro lado, la nueva
configuración de los estudios universitarios en Grado, Master y Doctorado,
haciendo desaparecer la diferencia de niveles entre Diplomados y Licenciados,
posibilita romper el techo que tradicionalmente han tenido los primeros para
avanzar académica y disciplinalmente.
Asimismo, en el caso de la profesión enfermera una mayor formación
universitaria y una labor investigadora van a resultar claves en la definición
de los criterios de acceso a los niveles superiores de la denominada “Carrera
Profesional” de Enfermería.