ISABEL Mª PÉREZ RODRÍGUEZ DE VERA

LA CARIDAD DESDE UNA VISIÓN ÉTICO-TEOLÓGICA, SEGÚN LOS DISTINTOS DICCIONARIOS BÍBLICO-TEOLÓGICOS. 

El concepto de la caridad desde una visión ético teológica y dentro del aspecto semántico incluye diversos vocablos: amor, caridad, caritativo, óbolo, desprendimiento, fraternidad... hasta llegar a nuestros días al de solidaridad. A continuación haremos una recopilación de las diversas definiciones que explican los diccionarios: 

Si se estudian las acepciones del diccionario de Josep Vilaró y Xavier Vilaró (1976), páginas 24, 25 y 52, 53 y 169,170 se vislunbran  los siguientes: 

experimentado el amor de Dios, no puede experimentar el amor al prójimo. El hombre de fe, sólo se salva por el amor. Después de percibir el amor de Dios, se siente impelido necesariamente a amar al prójimo. 

La caridad desde esta perspectiva la analizamos como una colaboración pecuniaria de aquello que nos sobra, se trataría de una ayuda paternalista al necesitado,  contribuyendo a paliar, pero no a erradicar los  problemas. Las aportaciones económicas de los fieles cristianos van encauzadas a la acción contra el hambre, la pobreza y el analfabetismo.    

El término limosna, genuinamente religioso, supone el compartir los bienes con los más desfavorecidos, de modo totalmente gratuito, ya que el que otorga la recompensa es Dios. En la actualidad este vocablo presenta un marcado carácter peyorativo. 
 

El diccionario de L. Bouyer (editorial Herder 1972, páginas 63-64) analiza el concepto Amor:  

Los sentidos muy ricos y muy diversos de esta palabra, particularmente en su empleo religioso y cristiano, no se prestan a una definición sencilla. Se observará primeramente que los filósofos paganos ya habían distinguido en el amor dos formas o dos aspectos muy diferentes: el amor de concupiscencia que nos atrae a un objeto, simplemente por el deseo de aprovecharnos de él para nosotros mismos, y el amor de benevolencia, que nos hace desear, por el contrario, el bien propio del ser amado. La verdadera amistad, subrayan, sin excluir todo amor interesado, no existe más que allí donde predomina el amor de benevolencia. Pero todavía implica algo más: no sólo la reciprocidad. que hace que el que ama sea amado al mismo tiempo, sino también la comunión, a la vez pasiva y activa, que consiste en que cada uno posea y comparta con el otro. 

 Por lo demás, es importante señalar ciertas particularidades de vocabulario, ya en griego, ya en latín. que se refieren más o menos a estas distinciones, aunque sin expresarlas exactamente. La lengua griega tiene tres palabras para designar el amor: ero, que se aplica ante todo al deseo que nos atrae hacia el bien (también este deseo, como en el amor celeste de Platón, puede tender hacia un bien absolutamente espiritual); philia, que es amistad en cuanto amor a las personas, en el que entra con una consideración de la persona precisamente, algo al menos de desinteresado; ágape, que indica la estima o la preferencia más bien que el apego pasional o la unión entre personas. El latín distinguirá de la misma manera entre amor (sentido indefinido, más bien pasional), amicitia, que implica reciprocidad y aún comunión, dilectio, que es ante todo complacencia en un ser, caritas, que es todo amor generoso. 

 Es muy notable que los escritos bíblicos, y en esto el Nuevo Testamento sigue la traducción griega del Antiguo llamada de los Setenta, emplearon ágape (más tarde las versiones latinas caritas) para designar, ya el amor de Dios hacia los hombres, ya él que el quiere suscitar en nosotros mismos (tanto con respecto a Él como con respecto a nuestros hermanos), aunque este término sea el menos elaborado (y aún empleado) por la reflexión filosófica. Porque la noción bíblica de este amor es quizá el dato de la revelación más irreductible, a las naciones religiosas, aún las más elevadas, del pensamiento pagano. En el Antiguo Testamento, no hay que separar la revelación del amor de Dios a sus criaturas (ahabah) de la revelación de sus rahamim (lit. entrañas, es decir, compasión) o de su hesed (misericordia), tal como lo han desarrollado especialmente los profetas Oseas, Jeremías y Ezequiel. El amor de Dios hacia Israel es el dato fundamental. Está ligado a la noción de alianza que Dios ha concluido libre, con su pueblo, y que, como quedó ya afirmado, no se debe a ninguna cualidad inherente a este pueblo (cf. Dt 9) sino a la sola misericordia divina. El profeta Oseas (cf. especialmente 11) y después Ezequiel (23) la expresarán por la imagen del ilimitado amor con que un hombre ama a una mujer que no lo merece, pero a quien la magnitud misma del amor con que es amada llega a hacerla digna de él. Sin embargo, es la imagen de la paternidad divina la que más habitualmente se encuentra ligada a este amor gratuito, creador, misericordioso, con el que Dios ama a los suyos (cf.  Ex 4, 22; Dt 22, 6). Este es también el amor que en correspondencia espera de ellos, y un amor único, lo que para Israel se expresa sobre todo en el shema, es decir, la palabra de Dt 6, 4 que comienza así: "Oye Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor, y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza..," También se inculca el amor al prójimo, es decir, aquí con quien se vive, primeramente el israelita, pero también el extranjero residente: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo," (Lev 19, 18, Cf., Ex 22, 20-40 y 23, 4-5 y 9). Amós, y después Isaías, insistirán en la justicia hacia los hombres como la primera regla según la cual Dios juzgará a los que se creen justos ante Él. Así se prepara la íntima conjunción de los dos mandamientos de amor que realizará el Cristo de los Evangelios sinópticos (Mt 22, 37; Mc 12, 30; Lc 10, 27). Pero hay que esperar el Nuevo Testamento para verla establecerse y justificarse en un incomparable ahondamiento de la nación de paternidad divina. 

 El compendio de la ley, en efecto, con su aproximación e identificación de los dos mandamientos de amor, no se comprende más que sobre el trasfondo del sermón de la Montaña (Mt 5ss). El núcleo de éste radica en una enseñanza sobre la paternidad divina que es inseparable del anuncio de esta Filiación, adoptiva pero real, a la que todos los hombres somos llamados y que es el todo del "evangelio", es decir, de la "buena nueva". Dios es Padre, en el sentido supereminente de que Él da la vida, que la da liberal y generosamente a quien no lo merece, como el Creador que no espera para amarnos que haya en nosotros algún valor, sino que Él mismo es la fuente, la única fuente de todo valor y más simplemente de todo ser. Nosotros somos llamados a ser sus hijos, precisamente por ser llamados a vivir así, a su imagen: dando, perdonando, entregándose sin cálculo, sin buscar otra recompensa que la que hay en el don de sí mismo. 

El concepto de amor a lo largo de la historia a tenido diferentes acepciones.

Los griegos, concebían las siguientes acepciones:"ero" con el significado de deseo que nos atrae hacia el bien, "philia" es la amistad desinteresada dando origen a términos como philadelpia y "ágape" es la unión entre las personas. Los latinos concebían el "amor" como pasión, la "amicitia" implicaba reciprocidad y comunión, "dilectio" era la complacencia en un ser y "caritas" el amor generoso y desinteresado. 

En los escritos bíblicos del Antiguo Testamento se recogen las voces "ágape" y "caritas" para indicar el amor de Dios a los hombres; este amor es pura misericordia Divina. El concepto de amor está unido a la paternidad divina, concibiéndose el amor como gratuito y misericordioso. El amor de Dios es expresado por el Pueblo de Israel a través del "Shema", donde Dios debe ser el primero en todo, a continuación el más importante es amar al prójimo, entendiéndose por tal, tanto el israelita como el extranjero. 

No se puede entender el amor de Dios sino existe un amor desinteresado entre los hermanos. La paternidad Divina va unida a la filiación adoptiva. 

 Los filósofos paganos tenían una concepción distinta, adoptaban dos dimensiones: el amor de concupiscencia, que atrae hacia un objeto y el amor de benevolencia que desea el bien del propio ser amado, implicando una verdadera amistad y una verdadera comunión. 
 

páginas 138, 139 y 174) se  descubren los siguientes sinónimos del concepto  solidaridad:   

En esta exposición el concepto caridad adquiere un doble matiz: uno, material referido a la limosna y otro, espiritual aplicado a la corrección fraterna. La caridad es el amor voluntario de elección y dilección hacia Dios y hacia el prójimo,  la caridad presenta una serie de efectos interiores (gozo, paz, y misericordia) y una serie de efectos exteriores (beneficencia con el prójimo, limosna, corrección fraterna...)  
 

El vocabulario de Teología bíblica de Xavier León-Dufour  (1978) páginas 79 a la 81 y de la 380-384  analiza los siguientes conceptos: 

1-Los dos amores: el amor del prójimo aparece indisoluble al amor de Dios .  

Xavier Léon-Dufour entiende que el amor es el fundamento y la ética de

la vida cristiana. El A.T. en su libro del Éxodo hace mención al amor del prójimo en un sentido muy lato abarcando desde los abandonados y extranjeros hasta los pequeños y los más pobres.  La caridad es un don gratuito y es el elemento central del N.T.  

Dentro del mismo campo léxico-semántico hemos seleccionado la palabra "hermano" por la relación existente entre ésta y las voces solidaridad y fraternidad. 

Pasemos al N.T. siguiendo a este mismo autor:  

Hermanos  no sólo son los que están unidos por lazos de consanguinidad, sino  en sentido lato, se aplica  a los miembros de una tribu o pueblo. La Biblia presenta otra fraternidad no basada en  lazos familiares, sino hermanos por la fe. Así el A.T. considera que el hombre procede de un principio único y por tanto aspira a una fraternidad imposible de realizar, pues roto el cordón umbilical que une al hombre con Dios, inevitablemente se produce la ruptura con el semejante. En el N.T. se redimensiona la significación de este vocablo que Jesús de Nazaret lleva a su plenitud, elevando la ley de la fraternidad humana hasta el amor por el enemigo "Pero yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. Al que te hiera en una mejilla preséntale también la otra; al que te quite el manto no le niegues la túnica: a todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman... Más bien , amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los ingratos y los perversos." (Lc 6,27-32.35)          

teología (1980, páginas 73-81), acerca del concepto cristiano de caridad: 

La caridad es la virtud teologal por excelencia. También se entiende la caridad en el sentido de limosna, como puesta en práctica de esta virtud. Este término por el uso indebido que de él se ha hecho ha sufrido menoscabo y depreciación. Cobrará su verdadero significado en el N.T. produciendo escándalo este amor revolucionario y gratuito, dirigido a todos los hombres y en especial a los débiles y marginados, culminando en el amor al enemigo. A lo largo de estos párrafos constatamos el proyecto de amor que Dios tiene para el hombre utilizando una pedagogía humana por la cual va progresivamente mostrándole esta benevolencia. El hombre debe responder recíprocamente a este amor.      

IV.  ¿Verticalismo u horizontalismo?    

Ya en el A.T. el primer mandamiento presenta dos vertientes que se complementan entre sí; la primera el amor a Dios y la segunda el amor al prójimo, no concibiéndose el uno sin el otro. Prueba de ello son los numerosos textos dirigidos en los que aparece este amor fraterno dirigido especialmente a los más débiles; alcanzando su plenitud en el N.T. en el que pasará a ser elemento central. El mismo Jesús de Nazaret lo llevará a la práctica viviendo el amor hacia la humanidad en la dimensión del perdón, para llegar a realizar una nueva creación en el corazón del hombre.  

Actualmente se habla de verticalismo (el hombre busca a Dios) y horizontalismo (el hombre se olvida de Dios, y trata de paliar las necesidades humanas. En este contexto se genera la solidaridad) 

La ley del cristiano tiende hacia el amor. Toda ella se resume en dos mandamientos de orden positivo: "amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo", este amor supera cualquier precepto. Cristo ejemplo para el cristiano, nos ha liberado de la ley, proclamando la primacía de la caridad.

VIII El binomio fe-caridad

 

Para el cristiano el amor-servicio tiene una doble dimensión: vertical (hacia Dios) y horizontal (hacia el prójimo). La caridad fraterna es en primer lugar donde se rinde culto a Dios a través del desprendimiento hacia los hermanos pobres o necesitados. "Cuanto hacemos por los hermanos lo hacemos por Cristo." 
 

Según el Diccionario Teológico Enciclopédico (1996) páginas 929-930, analiza el término del siguiente modo: 

                             (G.PIANA) 

La solidaridad actualmente adquiere un carácter antropológico y ético. Desde la perspectiva cristiana es un valor teologal. Dios es solidario, el hombre vive en comunión con Dios siendo por tanto partícipe, de esta relación. 

En la Encarnación y en la Pascua aparecen los rasgos de la solidaridad divina. El Dios de la fe cristiana convive con las personas configurándose una relación recíproca.

La solidaridad es una conjunción entre la justicia y la caridad; la solidaridad encuentra en la caridad su mayor manifestación. "El principio de solidaridad" es uno de los ejes de la Doctrina Social de la Iglesia. 
 

El diccionario de Aquilino de Pedro (1990, páginas 232, 233 y 234) estudia los siguientes términos:

Solidaridad

 
 

  1. En teología expresa el principio en virtud del cual influimos en la

vida espiritual de los demás; lo cual no quiere decir que, en definitiva, la libertad y responsabilidad de cada uno pueda ser sustituida por la de otro. 
 

  1. En Sociología, la solidaridad es un principio central en nuestros

La voz solidaridad en Teología, se refiere a aquella aportación individual que

ejercemos sobre los demás en el plano espiritual, esto es asimilado por la Doctrina Social de la Iglesia. 

En Sociología el sentido es más lato, pues se refiere a la cooperación que se

ejecuta sobre todos los individuos en una situación concreta de auxilio o necesidad. 

El segundo concepto, subsidiaridad es la ayuda concreta que desempeña el

Estado con respecto a las distintas carencias que tiene el ser humano y que no pueden ser realizadas por otro organismo o institución.   
 

Otra postura significativa es la adoptada por la Enciclopedia teológica Sacramentum Mundi (1978) en las páginas 659 hasta 668 profundiza en el significado de Caridad: 

La actividad caritativa de la Iglesia es inalienable; en sus restantes tareas

señor y sus subordinados. Pero en una dimensión cristiana la voz adquiere otro valor: "agápe" comida fraterna para los cristianos. Hodierno la caridad fraterna tiene importantes tareas entre las que destacamos como las más significativas: el culto, la predicación, la pastoral y el apostolado. 

Sin embargo el concepto de caridad varía en cada uno de los momentos de la historia, tiene una gran importancia en la vida industrializada en donde se fomenta la ayuda hacía las personas más vulnerables: ancianos, niños, enfermos, discapacitados, inmigrantes, jóvenes muchos de ellos viven en soledad o aislados y son víctimas de los malos tratos. 

católica. El obispo se compromete  a la función y ordenación de la caridad dentro de su diócesis, de la misma manera el párroco se compromete dentro de su parroquia. No obstante la función caritativa a lo largo de la Historia de la Iglesia ha sufrido mutaciones. En primer lugar surgía unida a las celebraciones Eucarísticas, con posterioridad aparecen en los monasterios, hospitales y asilos, para atender a los necesitados. En la Edad Media los pobres a los que la Iglesia auxiliaba eran los hombres que no poseían ninguna propiedad y los necesitados eran: viudas, huérfanos, enfermos y débiles.  

asistencia pública y libre, por la otra la beneficencia de las instituciones privadas. La Iglesia Católica debe fomentar la ayuda al prójimo, animando a los fieles al ayuno y a la pobreza, para poder desprenderse ante sus hermanos necesitados  

La institución "Cáritas" presenta un carácter internacional y aparece unida a la Iglesia católica, emerge en el ámbito de la parroquia para  ayudar a sus pobres.

Desde la perspectiva adoptada por Marciano Vidal (1992, páginas 1722-1737) describe la voz solidaridad, de la siguiente forma: 

  1. LA SOLIDARIDAD COMO VALOR TEOLOGAL. En la Biblia la   

del amor de Dios y del amor al prójimo; este último supone el vivir en comunión y el saber compartir con sus semejantes. La solidaridad entablada entre Dios y el hombre comienza en la creación, pero el hombre en su libertad rompe está comunión con Dios, se trataría por ende de otro tipo de solidaridad. No obstante, la revelación definitiva de la solidaridad de Dios con el hombre se produce en el misterio de la encarnación y en la Pascua de Cristo. 

un descubrimiento actual, podemos observar a través de lo expuesto que su origen genuino se remonta a los albores de los escritos bíblicos, en donde el mismo Dios Padre, abajándose al hombre se da a conocer como el Dios que interviene en la historia amando infinitamente al hombre y concediéndole gratuitamente toda clase de dones. He aquí la verdadera caridad, don total gratuito.  

La caridad hoy en día es todavía una asignatura pendiente; si bien es verdad que los gobiernos y las sociedades se agrupan formando movimientos solidarios filantrópicos ante las duras condiciones que sufren algunos sectores humanos, no es menos cierto que adolecen en muchos aspectos del verdadero sentido de la caridad cristiana, ya que en multitud de ocasiones se buscan a sí mismos en vez de buscar la gratuidad. 

Desde estas páginas me permito con toda humildad hacer un llamamiento a los sectores cristianos y demás movimientos solidarios, a asumir el verdadero compromiso de la caridad cristiana.