La formación en el campo del
voluntariado social urbano.
Mar Garrido López
Responsable de Formación y Voluntariado
ONG Desarrollo y Asistencia,
Madrid.
Congreso Internacional de Voluntariado,
Universidad Católica de Murcia,
febrero-2002.
La
formación es un tema fundamental que preocupa a
todas aquellas ONGs que trabajan con voluntarios, puesto que ésta es un factor
importante para la consecución de los siguientes objetivos:
- La fidelización de los voluntarios, como fruto de un acompañamiento
permanente en su propio itinerario de trabajo en la ONG, de modo que sus
motivaciones sean lo suficientemente sólidas como para mantenerlos en su
empeño más allá de circunstancias internas o externas que lo puedan disuadir
de continuar haciendo voluntariado.
- La contribución a la profundización personal y grupal en una cultura de la
solidaridad que no se limite a la acción voluntaria concreta sino al día a
día de cada voluntario en su ámbito social. De esta manera, la entidad
contribuye al bien común de la sociedad no sólo con la aportación concreta de
sus programas, sino de una manera más profunda y a largo plazo.
En la
presente ponencia nos proponemos plantear cuál es el modelo formativo que, en
nuestra experiencia de 6 años y con 800 voluntarios en activo en la actualidad,
se adecúa mejor a la figura del voluntario social urbano. Para ello partimos del
perfil del voluntario que es receptor de dicha formación pues entendemos que
sería una equivocación funcionar sólo con a prioris -lo que la entidad
considera un voluntario ideal- dejando en segundo lugar la realidad -la
heterogeneidad de los voluntarios que trabajan en la misma-. El siguiente punto
que trataremos será el enunciado de los principios de contenido fundamentales
que pensamos nunca habrán de faltar en el proceso de formación de los
voluntarios de la ONG. En dichos principios están incluidos los valores
filosóficos y morales de inspiración cristiana que alientan las actividades de
la ONG, sin perjuicio de cada voluntario puede libremente aceptarlos o no. Por
último, concluiremos presentando el programa concreto de formación que desde
Desarrollo y Asistencia se está desarrollando. No es un sistema cerrado
sino en continua transformación a lo largo de estos seis años, en función de la
propia vida de la ONG, alimentada de la experiencia de los voluntarios que la
forman y de las personas atendidas desde la misma.
Articularemos la exposición de una manera sintética pues no
pretendemos tanto la redacción escrita o exposición oral brillante de una serie
de ideas como el establecimiento de unos puntos de reflexión que se confronten
con otros responsables de formación o miembros de entidades no lucrativas de
modo que sus propias aportaciones enriquezcan el programa de formación
propuesto.
¿A quiénes formamos?
En la
actualidad Desarrollo y Asistencia cuenta con poco más de 800 voluntarios
que trabajan en cinco programas de voluntariado social en la ciudad de Madrid,
centrados en la realización de acompañamiento y pequeñas gestiones o actividades
para el ocio y tiempo libre en domicilios, hospitales, centros de acogida,
centros de educación especial y residencias de personas mayores. (Ver anexo,
cuadro 1)
Así pues, es un voluntariado social urbano de acompañamiento,
no cualificado aunque sí de calidad. Un voluntariado promovido por personas
preocupadas con el problema de la soledad y desarraigo en la ciudad de Madrid, y
que ha crecido continuamente tanto en las necesidades a atender como en las
personas dispuestas a ser voluntarias. Un voluntariado modesto, anónimo, pero
real y eficaz, que al ser muy asequible por su bajo grado de especialización, ha
encontrado una amplia respuesta. En las
actuaciones propuestas por nuestra ONG no se busca tanto la cantidad de
actuaciones como la calidad, no se pretende llegar a cifras espectaculares de
atención a altos porcentajes de individuos como justificación de la valía de
nuestro trabajo, sino que consideramos la atención a un solo individuo de un
valor incalculable y valoramos su desarrollo integral. De ahí que atender la
soledad, el desarraigo, etc. lo consideremos una necesidad social de gran
trascendencia igual que puede ser, por poner un ejemplo ilustrativo y aceptado
por todos, el de evitar que las personas pasen hambre.
La
característica principal a tener en cuenta para trazar itinerarios educativos
adecuados a los voluntarios es su heterogeneidad:
- De edad y bagaje educativo. Con
voluntarios que están entre los 18 y los 80 años, como es el caso de
Desarrollo y Asistencia, y de muy diversa formación, no se puede
establecer una metodología única. Las sesiones presenciales pueden ser en
forma de conferencia, talleres, coloquios, pero siempre habrá que hacer un
esfuerzo imaginativo para implicar a los diferentes voluntarios que, según la
generación de la que formen parte, están habituadas a un estilo educativo
diferente. (Ver gráfico 2, anexo)
- De motivaciones. En nuestra ONG
respetamos la diferentes motivaciones que las personas poseen para realizar su
trabajo voluntario, aun en los casos en que predominan las centradas en su
desarrollo personal. Nos parece que la ONG ha de ser un ámbito abierto donde
se respete al máximo la libertad personal. Nuestra experiencia es que, más
allá de las motivaciones concretas, un voluntario que demuestra constancia en
su labor y que la realiza bien, está demostrando con los hechos que se mueve
por solidaridad, pues las acciones que se realizan no son siempre emotivamente
positivas, personalmente enriquecedoras, etc. Es más, constatamos que muchas
personas no son capaces de explicitar sus motivaciones o sólo expresan
algunas, pero con sus acciones demuestran que les mueven valores más altos.
Aquellas personas que actúan sólo con motivos egoístas o con un altruísmo
superficial no suelen prosperar como voluntarias pues el trabajo no les
reporta lo que buscan; por el contrario, muchas personas pueden llegar a la
entidad movidas por un sentimiento solidario vago, pero en el trabajo y la
relación con los otros voluntarios van profundizando y aquilatando las
motivaciones más válidas.
- De coordinadores. La figura del
coordinador o animador de voluntariado es fundamental en la tarea de formación
y acompañamiento de voluntarios. Ante el crecimiento en el número de
voluntarios, hay que confiar mucho en la figura del coordinador, gracias al
cual el voluntario no pierde el referente grupal. En esta cuestión, hay que
tener en cuenta que los coordinadores o animadores son también muy variados y
se hace necesario un trabajo permanente con ellos para que la entidad tenga
una línea común de trabajo.
¿Son
nuestros voluntarios los voluntarios ideales? ¿Se ha de plantear una ONG cómo
han de ser sus voluntarios? Lógicamente, toda entidad ha de tener claros unos
principios de acción que expondremos en el apartado siguiente y cuáles son
actitudes imprescindibles en el ejercicio de la acción voluntaria. Sin embargo,
con la experiencia y trato con tantos voluntarios comprometidos, de diferentes
edades, culturas, creencias, motivaciones, etc. nos resulta difícil aplicar las
diferenciaciones que ahora se están manejando en el mundo del voluntariado.
Habría que decir más: el dilema que en Desarrollo y Asistencia se plantea
no es tanto si hay dificultad para hacerlo sino si es legítimo aplicar
categorías a un voluntario que está realizando bien su servicio. ¿Debemos
diferenciar entre voluntarios de satisfacción y voluntarios comprometidos? Hay
voluntarios que no explicitan una actitud de vigilancia crítica a su sociedad ni
están dispuestos a tomarla y sin embargo con sus acciones están demostrando una
clara preocupación por la justicia social y un empeño práctico por conseguirla
en el medio que les rodea. ¿Hay que hacer distingos, por ejemplo, entre un
voluntario joven movido por un individualismo antisistema con una voluntaria ama
de casa madura, profundamente cristiana, y un jubilado con un sentido cívico
laico de su ayuda? Nuestra experiencia es que en la ONG hay una gran variedad de
voluntarios y todos trabajan codo con codo, en estrecha colaboración, mejorando
los diferentes programas de la entidad. ¿Está fallando una entidad cuando no se
presenta como un foco de confrontación social sino de diálogo y unión para la
mejora social? Cuestión polémica que nos propusimos plantear a nuestros propios
voluntarios para, entre todos, llegar a conclusiones reales, ya que a fin de
cuentas son ellos quienes tienen la palabra. Lo hicimos en sesiones de formación
donde además presentábamos los principios fundamentales –llaméseles ideario,
cultura, filosofía, identidad- de la ONG. Estos encuentros fueron muy positivos
y enriquecedores y en el apartado siguiente trataremos las conclusiones en lo
que a principios se refiere. Hay que decir que con respecto a lo que estamos
tratando aquí, la postura mayoritaria fue de no hacer diferenciaciones ni
valoraciones de las diferentes motivacines de los voluntarios, señalando como
principal elemento de valoración la acción voluntaria en
sí.
Principios básicos en la
formación.
Cualquier persona que llega a nuestra ONG con interés de
colaborar es informada de los principios, de inspiración cristiana, que mueven a
la misma, no tanto para imponérselos sino para que, con un conocimiento más
profundo, su libertad en el compromiso sea más plena. Así pues, además de dejar
claras las características que definen a un voluntario que, por obvias, no se
van a exponer aquí, señalamos lo siguiente:
1. Lo primero es el usuario. La
misión social es lo primero; por ello los voluntarios no sirven a la
organización sino a la misión que ésta realiza en la sociedad. Esa misión se
fundamenta en el respeto a la dignidad de cada persona y en el esfuerzo
por que pueda desarrollarse integralmente. Ayudando a un ser humano,
estamos ayudando a toda la sociedad.
2. Nos movemos en un plano de
igualdad, actuamos por solidaridad, para la consecución de la justicia
social. Entendemos la solidaridad como valor constitutivo del hombre;
los hombres vivimos en sociedad y somos responsables de la misma. Todos hemos de
contribuir a que toda persona encuentre las condiciones necesarias para poderse
desarrollar como persona, combatiendo el individualismo y el materialismo.
Nuestra aspiración es evitar referencias a una solidaridad superficial y
momentánea, y tender a reconocer la solidaridad como la cooperación entre los
hombres en un empeño firme y perseventante por conseguir el bien
común.
3. Hagámoslo por amor a nuestros
iguales. (fraternidad) Lo fundamental no es paliar situaciones injustas sino
instaurar la justicia. Los deberes de la justicia son comunes a todos pero la
caridad es una motivación profunda y dinámica que lleva al ejercicio
continuo y perfecto de la virtud de la justicia. El amor lleva a dar más de lo
justo a los otros, y a superar el estricto sentido del deber en la ayuda a los
demás. Por lo tanto, el principio del amor refuerza la permanencia y
desinterés de la labor voluntaria.
Este principio fue el que suscitó más debate entre los
voluntarios, pues muchos de ellos asociaban el vocablo “caridad” al
asistencialismo mal entendido. Sin embargo, teníamos un interés especial en que
se recuperara el sentido genuino de caridad como amor y se hizo un esfuerzo
importante para que así lo entendieran. En general, fue aceptado aunque muchos
voluntarios no compartieran el sentido trascendente de la caridad
cristiana.
4. Queremos participar en nuestra
sociedad porque tenemos derecho a ello. Entendemos que el derecho a la
participación es exigencia ineludible de la dignidad humana y que el
voluntariado es una forma de ejercer dicha participación. Este principio lo
hacemos especialmente extensible a la vida interna de la ONG, contando con la
participación de los voluntarios en la marcha y mejora de la
misma.
Concretemos un poco: el plan de
formación de la ONG Desarrollo y
Asistencia.
Se trata de un programa de formación orientado en cuatro
campos:
1. Formación básica. Encaminado
a las personas que llegan interesadas en hacer voluntariado; una vez realizado,
pueden incorporarse a los programas de la ONG o a otra entidad de voluntariado.
Hasta la fecha se han realizado 32 cursos con una media de 50 asistentes. Estas
sesiones de iniciación duran 4-5 horas, según el siguiente contenido:
-
La solidaridad como principio normativo de
la acción voluntaria.
-
Qué es ser voluntario.
-
Características. Actitudes y
aptitudes.
-
Ley del Voluntariado.
-
Acuerdo de incorporación. Compromisos y
deberes ONG –voluntarios.
-
Presentación de programas y colectivos
atendidos.
2. Formación específica de
voluntarios. Según el programa en que trabajen, los voluntarios tienen una
sesión trimestral de reciclaje, estableciéndose varias convocatorias para
facilitar la asistencia y que el número de asistentes no sea excesivo y facilite
el trabajo en grupo. En estas sesiones suele haber una primera parte teórica a
cargo de un experto que plantee algún tema relacionado con el programa
específico o con la acción voluntaria en general. La segunda parte de la sesión
consiste en un coloquio para intercambiar experiencias y mejorar el programa.
Aunque inicialmente se le daba más importancia a la primera parte, habitualmente
con forma de conferencia, se ha ido viendo la trascendencia del trabajo en
equipo y la puesta en común posteriores, pues son muy fructíferas para
enriquecer el programa concreto. Además, los voluntarios son y han de
considerarse parte de un equipo, de un grupo en el que colaboran activamente y
por lo tanto han de encontrar el espacio en el que exponer sus vivencias, ideas,
sugrencias, etc. Así pues, los retos de la formación específica son:
-
Establecer temarios ordenados y completos
de modo que se vayan tratando todos los aspectos que sirvan para la mejora de
la atención de los usuarios así como para el enriquecimiento de los propios
voluntarios. Un temario que queda abierto a las sugerencias y necesidades que
vayan surgiendo.
-
Introducir metodologías diferentes que
fomenten la participación activa de los voluntarios: talleres, coloquios,
etc.
3. Reuniones coordinadores –
voluntarios. Entendemos que la formación del voluntariado no puede ser
simplemente establecer un calendario de sesiones presenciales para los
voluntarios sino que estamos incorporando al trabajo de la ONG la idea del
itinerario educativo de cada voluntario, de la necesidad del acompañamiento
personal y de la existencia de una referencia grupal. De ahí que las reuniones
de los coordinadores de voluntariado con sus voluntarios -no suelen exceder los
18-20- nos parezcan fundamentales. Éstas se realizan de una manera informal
tanto en lo que se refiere a tiempos –cada grupo de voluntariado va
estableciendo con su coordinador las diferentes reuniones- como a espacios –una
cafetería, la casa de un voluntario, etc.-
4. Formación de coordinadores.
Es éste un campo de gran importancia, en primer lugar por el ritmo de
crecimiento de la ONG ya que los coordinadores se están convirtiendo en el punto
de referencia de los voluntarios y el enlace entre los mismos y la entidad. En
segundo lugar, porque el coordinador ha de ir asumiendo sus diferentes funciones
para llegar a ser el animador de voluntariado que se necesita. Estas sesiones de
trabajo con los coordinadores van encaminadas por tanto a mejorar sus tareas de
seguimeinto del programa, motivación de los voluntarios, atención de los
usuarios y relación con los profesionales de la acción social. Son reuniones de
trabajo mensuales que están siendo enriquecidas con contenidos
específicos.
Hasta aquí la experiencia de Desarrollo y Asistencia en el campo
de la formación. No es un modelo de formación definitivo sino en permanente
proceso de cambio, adaptándose al perfil de usuarios atendidos y voluntarios
colaboradores, que en nuestro caso son voluntarios que trabajan en el campo
social, en un medio urbano, realizando un voluntariado de acompañamiento con un
grado bajo de especialización, aunque no por ello menos necesario. Un
voluntariado de altísima heterogeneidad sociocultural imposible de pasar por
alto al trazar los diferentes itinerarios formativos. Itinerarios que están
abiertos a las sugerencias y experiencias de otras entidades y personas
empeñadas en la mejora social, y a las que agradecemos sus futuras
aportaciones.
ANEXO.
Cuadro 1. Distribución de
voluntarios por programas, enero 2002.
| |
|
Voluntarios |
|
| |
Hospital Clínico San Carlos |
120 |
|
|
Programa de Hospitales |
Hospital Princesa |
37 |
|
| |
|
Total |
157 |
| |
Distritos municipales |
320 |
|
|
Servicio de Ayuda a
Domicilio |
Detección directa de casos |
21 |
|
| |
Áreas del Insalud |
36 |
|
| |
|
Total |
377 |
| |
Residencia Colegio La Paz |
24 |
|
|
Residencias Personas
Mayores |
Residencia Carabanchel |
18 |
|
| |
Residencia Vista-Alegre |
18 |
|
| |
|
Total |
60 |
|
Programa atención
marginados |
Centro Mpal.Acogida San Isidro |
8 |
8 |
| |
Vallecas |
34 |
|
Centros de Educación
Especial |
Angel de la Guarda |
28 |
|
| |
Infanta Elena |
24 |
|
| |
|
Total |
86 |
| |
Disponibles |
56 |
|
|
Otros |
Bajas Temporales |
101 |
|
| |
|
|
157 |
| |
Total voluntarios |
845 |
845 |
Gráfico
2. Edades de los voluntarios, Diciembre-2001.