HISTORIA.
Las formas de Acción Social responden y
se adecúan a cada época histórica y es preciso que se haga un esfuerzo de
comprensión del momento histórico con todas sus connotaciones , para comprender
las formas de Acción Social propias de cada momento.
Esta comprensión y situación en el
tiempo nos ayudará a superar formas pasadas y a actuar en concordancia con la
actualidad de la Acción Social correspondiente a nuestra
época.
En la EDAD MEDIA se ayuda a
los necesitados desde una
perpeciva:
Dios es el centro de todo. El Cristianismo, o mejor dicho, la Cristiandad , lo impregna todo : Ordenación de la sociedad, legislación, relaciones humanas, etc..
La existencia de ricos y pobres es considerada como natural y dentro del orden querido por Dios.
Idea de salvación por las obras.
El fundamento de la caridad-limosna
está en el Evangelio: Dad y se os Dará. Dad generosamente... Lo que hiciéreis a
uno de estos pequeños a mí me lo haceis... Dios os juzgará por las obras de la misericordia.
El pobre es contemplado de forma
inespecífica, es decir, todo pobre sea cual sea su condición ( ladrón,
vagabundo, enfermo etc) y la causa de su pobreza.
A) La Iglesia tiene la hegemonía de
actuación con los pobres, la cual ejerce de dos
formas:
Y los pobres estan
:
Van los que no tienen medios:
enfermos de todo tipo, pobres sin hogar, vagabundos, todo tipo de desgraciados
y de todas las edades.
Se atienden moralidades y se controla
la moralidad y
costumbres.
Mendigos, vagabundos sin domicilio
con buena salud. Estos deben ser obligados a trabajar y si no, declarados
delincuentes ( Ley de vagos y maleantes).
Más tarde se centralizarán los Centros
y Hospitales para niños , leprosos etc...
Los Poderes civiles mantienen el carácter religioso y moralista de la ayuda a los pobres pero persiguen a los que piden limosna pudiendo trabajar.
Sin embargo la iglesia mantiene la atención al pobre sin especificar
situación...
B) Las Corporaciones , llamadas también
Cofradías o Hermandades de Socorro constituyen una forma incipiente de la
Asistencia y Protección Social:
Paulativamente a lo largo del tiempo
son sustituidas por los Montepios que cubren mayor número de
contingencias.
En el SIGLO XVIII. Las instituciones que nacen del Estado o iniciativa privada dirigen sus ayudas de forma selectiva frente a la iglesia, que lo hace de forma indiscriminada.
La filantropia de finales del siglo
xviii, vinculada a las sociedades económicas, una caridad, espíritu cristiano y
asistencia, pero su labor no es desinteresada: Utilizan los socorros y
administran como vías de penetración en el mundo
de los pobres para imponerles nuevos valores y actutudes
políticas.
La iglesia pierde prerrogativas sobre
este mundo pero sigue controlando la mayoría de las instituciones
asistencialistas y sus aportaciones económicas son fundamentales en el socorro y alimentación de gran parte de la
población.
Se configura así como el último tercio
del siglo xviii, un proyecto económico racionalizador incompatible con el modelo
existencial entonces vigente y con los numerosos filtros y controles
existentes en el régimen
absolutista.
El sistema asistencial fracasa y ni logra incorparar a sus elementos más peligrosos ni cubrir las necesidades más apremiantes de la población, los hospicios y los hospitales son rechazados por los pobres, que ven en ellos cárceles.
Prefieren la libertad en la miseria que
la seguridad en la reclusión.
Al Estado le faltan instrumentos de represión.
En todo ello influyen las consecuencias
de la Revolución Francesa a partir de la cual el concepto antropológico e
inmanente del hombre y del mundo sustituye al
concepto teocéntrico transcendente, aunque no llegará a hacerlo con claridad y
coexistirán dentro de una ambigüedad, ambas ideas.
De todos modos, a partir de la
Revolución Francesa la asistencia pasa a ser considerada una ciencia política que, según el Comité de Mendicidad de la
Constituyente “ debe ser estudiada cuidadosamente “ . A partir de esta clave se
marearán nuevas formas de entender la Asistencia.
Como ciencia política.
El Estado se hace cargo de los bienes eclesiásticos y de establecimientos privados.
Surge una profesión que destaca: los médicos y el paso de la asistencia hospitalaria a la domiciliaria.
Estas lineas de transformación se
pueden integrar en la voluntad política de los
liberales de sustituir la benficiencia por la seguridad en el trabajo y en la
sanidad.
Esta nueva política es canvatida por los eclesiásticos con acciones, que van desde medidas de apoyo a los Carlistas hasta la creación de nuevas ordenes religiosas asistenciales.
Este momento historico se caracteriza
por la ambigüedad. En él , coexisten: nuevas formas de entender la asistencia,
de comprender los problemas sociales, de poner la solución en el progreso y en
el trabajo que constituyen la riqueza de cada
hombre y da derecho a la propiedad y sigue la preocupación por el necesitado
motivado por razones trascendentes; la creencia de que la situación de los
menesterosos se podía mejorar “ enseñandoles a los ricos sus deberes para con
los pobres”.
Durante esta época los poblemas
sociales eran considerados “ males socilaes “ que habían que eliminar, pero
nunca se planteaban en términos globales , como expresión de un problema
estructural.
Elementos comunes de la
época:
De los SIGLOS XIX al XX la realidad de centros asistenciales no da respuesta a las muchas necesidades. Cada vez toma más cuerpo la idea de que hay que prevenir creando sistemas de previsión.
Así surgen leyes de protección social:
El seguro es obligatorio para el Estado, pero libre para empresarios y
trabajadores. El ahorro obrero puede ser engrosado por las “ donaciones” en una
mezcla que acabará confundiendo beneficiencia y previsión.
Sigue una época de diversas formas de
seguridad de situaciones de riesgo que abarcan
distintas contingencias.
LEY DE SANIDAD DE 1885. Establecida la obligación de los municipios de prestar
asistencia médico-farmaceútica a las familias pobres del
lugar.
DE 1936 A 1978:
1937: Creación del Auxilio Social.
Diversas leyes de protección social hasta 1963 en que se dicta la ley de bases de la S.S.
Dentro de la S.S, la Asistencia Social
se configura por la Ley como un sistema complementario de las prestaciones. De
este modo la A. Social actuará para facilitar o
eliminar los estados de necesidad en que puedan incurrir las personas incluidas
en el campo de la aplicación de la ley, cuando no e credite el derecho a las
prestaciones, o se haya agotado el tiempo máximo previsto para su disfrute, o
resultan insuficientes para la satisfacción de las necesidades que las
determinan.
Conlleva la idea de agradecimiento,
reconocimiento al señor: persona que le da generosamente la dádiva. El pobre
debe responder con algo a la donación material y
el algo que el posee es su persona.
Es positiva en relación con la limosna;
resulta negativa por la connotación de sumisión y anquilación personal del
receptor o medicante que creia ser tratado como un simple objeto, reflejo
de la extrema misería
social.
No genera derecho a la prestación que
se otorga.
CARACTERÍSTICAS DEL MODELO ESPAÑOL
DE SERVICIOS SOCIALES ( 1978-1983 )
El modelo resultante en materia de
Servicios Sociales puede aventurarse que reúne las siguientes notas
características :
En todo caso los Servicios Sociales
facilitan prestaciones y servicios de carácter graciable; las relaciones que
en ellos se establecen no se desarrollan en un plano de igualdad; predomina el
es`´iritu asistencial, por lo que la información y orientación personal
adquieren carácter secundario.
En algunos casos , una actitud
excesivamente directiva, sin apenas participación de los usuarios en la
solución de los problemas , determina en gran medida los resultados. En otros
, una impregnación religiosa, que conlleva una concepción del deber ser,
impide esa participación y establece la relación en un plano de
superoridad.
Quizá por razones históricas y estructurales, la técnica básica de atención es la ayuda individualizada y en cierta medida, a base de esteriotipos en las prestaciones. La noción de servicio se diluye así en la atención casuística.
Los esteriotipos y la tipología de
las respuestas institucionalizadas, unido a una cierta desvinculación de la
dimensión comunitaria y educativa, impiden la orientación preventiva y la
búsqueda de fórmulas innovadoras en la línea del refuerzo de los recursos
propios y del retraso de la pérdida de la autonomía
personal.
Esta característica se aprecia más en
los ssrvicios sociales de carácter público, fuertemente burocratizados, por
cuanto en casi todos ellos la participación comunitaria no es factor
determinante para su constitución y gestión, sino mero ámbito territorial de
implantación.
Generalmente los servicios sociales
no han surgido de un estudio y planificación de las necesidades, sino de la
voluntad personal, o grupal o institucional de la prestación de un servicio en
torno a la idea del establecimiento o del centro, en muchos casos como
genialidad o intuición de lo que precisaba. Esta orientación no contrastada ni
renovada suele determinar el resto de las notas antes señaladas ( ausencia de
partyicipación comunitaria, orientación benéfica y de ayuda individual,
descoordinación etc ).
Esta es una cuestión primordial que
afecta a la globalidad de los servicios sociales, como consecuencia de su
devaluación. Predomina la idea de que, salvo para cuestiones muy
especializadas , la capacidad técnica se presupone idónea. A ello ha
contribuido y es triste constatarlo el monotipo que corporativamente se ha
pretendido del trabajo social por parte de los asistentes
sociales.
El establecimiento de servicios
especializados, generalmente sin visión global y polivalente de la orientación
personal y comunitaria , ha sido la tónica general de los servicios sociales;
sin caer en la cuenta de que la falta de una instancia inicial de información
, orientación y canalización hacia los servicios y recursos existentes es la
necesidad más acuciante y rentable de todo el trabajo social a nivel
comunitario.
Este predominio se produce entre
instituciones y centros de carácter no lucrativo y ha surgido como
consecuencia de la inhibición del sector público en este campo. La falta de
coordinación es una consecuencia derivada de lo
expuesto.
En el sector público, la pluralidad
de competencias y su consiguiente compartimentación ( Administración Central,
Seguridad Social, Diputaciones, Ayuntamientos...) ha originado en algunos
casos la duplicación de prestaciones y una descoordinación similar a la que se
aprecia en el sector privado.
Dado el carácter secundario que
tienen en nuestro país las cuestiones sociales, no es de extrañar el carácter
marginal que se asigna a la financiación de los servicios sociales y las
limtaciones con que deben actuar en época de crisis. En el fondo del problema
late la consideración de graciables y no de derecho que se atribuye a sus
prestaciones.
El sector de los servicios sociales
no es sólo que se encuentre con una situación de falta de coordinación y de
planificación, sino que su misma constitución y variopinta realidad determinan
que esa situación sea consustacial con su propia
experiencia.
LA
SUPERACIÓN.
El vacío originado por la falta de
orientación preventiva , por la ausencia de apoyo a la autonomía personal y por
la no integración en la vida comunitaria, se empezó a cubrir por la iniciatica
innovadora de algunos Ayuntamientos, que comenzaron a replantearse el sector de
servicios sociales en estos últimos años , como una esperanza reno vadora que
apunta hacia un nuevo modelo de servicios sociales en nuestro
país.
Las nuevas iniciativas consisten en
establecer programas y centros de servicios sociales inspirados en los
principios de servicio a la comunidad , polivalencia de fines, orientación
técnica de las necesidades sociales y participación de los propios
usuarios en la gestión de los servicios
.
CONCLUSIONES..
He visto necesario hacer un breve análisis de la historia de la beneficiencia hasta llegar al modelo de bienestar social actual para adquirir una mayor comprensión del mismo y reforzar su actuación, no sólo para técnicos ( que se supone que ya conocen los diferentes modelos de actuación a lo largo de la historia hasta el actual ) sino para todo voluntario , que tiene el derecho y el deber de adquirir las habilidades y conocimientos necesarios para la función que desempeñe.
Cualquier organismo público o
privado, con ánimo de lucro o sin ánimo de lucro que hoy en día esté trabajando
por , para y con colectivos vulnerables debe tener muy presente la historia de
la beneficiencia hasta la transformación al bienestar social , sólo entonces habremos evolucionado en el tiempo y
podremos ofrecer nuestros servicios y nuestro trabajo con la mayor eficacia y
coherencia posible.
Todos los integrantes en cualquiera
de estos organismos contratados o voluntarios tenemos una gran reponsabilidad en nuestra labor diária y por ello tenemos
que ampliar nuestros conocimientos en aras de una intervención digna
Hemos de comprender que la relación
de ayuda surge desde lo más profundo de nuestro ser, pero este sentimiento
aunque pueda ser admirable , no es
suficiente , no basta con tener buenas intenciones para con los demás , sino que
es necesario canalizar estas intenciones hacia un fin integral y no hacia una
intervención puntual en el tiempo y en la persona.
PARA AYUDAR HAY QUE SABER
AYUDAR.
Susana González Medina
Trabajadora Social.
Colaboradora de la Plataforma para la
Promoción del Voluntariado de la Región de Murcia.
19 de Febrero
2002.